Caminando por la vida

Es curioso. A veces se le da a uno por ponerse en plan psicolanálisis y empezar a analizar cosas en las que normalmente no nos detenemos a pensar, no hacemos recuento. Miramos los balances de nuestras cuentas corrientes, su evolución; y ahora, que de un tiempo a esta parte todos entendemos un huevo de macroeconomía, hasta somos capaces de pararnos a desgranar los entresijos de la gráfica del déficit o la de la deuda nacional. Hasta nos atrevemos con la bolsa.

Pocas veces nos detenemos a analizar lo más importante: nuestra propia vida.

Y creo que puede ser bueno, y seguramente hasta médicamente saludable, el pararnos un día, tranquilamente, sin haberlo planificado, y de forma relajada y serena, a repasar lo que hemos vivido. El recorrido por esta red de carreteras que es la propia biografía de uno. Con sus autopistas, sus peajes, sus vías rápidas, su congestión de tráfico, sus baches, sus subidas, sus atajos, sus accidentes, sus multas…

Porque, así en plan analítico, nuestra biografía se parece a eso.
Algunos han circulado la mayor parte por vías rápidas, sin tener que haber pagado peaje, llegando antes que nadie a los sitios. Una vida alegre y tranquila. Cumpliendo rápido las ilusiones. No he tenido la “¿suerte?” de conocer este tipo de vida, pero supongo que, como en el símil, quien la haya vivido se habrá perdido muchos pueblos por el camino. Es posible que haya tenido que pagar alguna multa por exceso de velocidad; alguna penalización por vivir demasiado deprisa, queriendo llegar antes de tiempo a cumplir esas ilusiones. Lo que sí tengo claro es que si algún día se encuentran esa vía rápida cortada, no se defenderán tan rápidamente en carreteras secundarias.

Otros han preferido vivir en una contínua autopista, sabiendo que hay que pagar peajes, y sin importarles todas esas experiencias, todos esos pueblos, que van dejando atrás. Sólo importa llegar, y hacerlo rápido, pagando lo que haya que pagar.
Al igual que la vida por vías rápidas, estos tampoco sabrán defenderse con igual soltura en carretreras de un sólo carril en cada sentido, menos aún en las de un carril para ambos sentidos, donde debes saber compartir el mismo espacio con los que no van en tu misma dirección, y donde de nada sirve el dinero que llevan preparado para los peajes, porque aquí no los hay. No hay forma de ir más rápido, si no es echando a los demás de la carretera.

A cada uno el destino lo ha colocado en una vía. Luego la propia vida nos ha hecho decantarnos por una u otra, o simplemente, nos ha llevado a una o a otra, sin poder de elección, guiados por las circunstancias.

Quien más y quien menos todos hemos tenido accidentes al circular. Unas veces ocasionados por nosotros mismos, por nuestras conductas. Otras veces han sido provocados por otros, ya fuese involuntariamente o a sabiendas.

Me llama la atención esto. Así, metido en mi mente. Psicoanalizando. Si, lo que se parecen los accidentes a esos problemas vividos. A esos sinsabores. A esas desgracias. Porque cuando se tiene un accidente, el primer instinto es el de levantarse, reponerse. Si no podemos, vemos qué nos lo impide. Y aquí viene otro análisis curioso, otra similitud significativa: la reacción ante esa impotencia de poder levantarnos, de sentirnos impedidos. Hay quien reacciona pidiendo ayuda, y hay quien reacciona rindiéndose a la evidencia.
En esta situación, incluso podemos encontrar similitudes en el comportamiento de quienes nos rodean. Habrá quien se preste más o menos voluntariamente a ayudar al herido, lo mismo que habrá quien lo abandone sin mostrar interés, continuando su camino. A él no le afecta.
La vida misma.

Siguiendo con mis divagaciones, haciendo recuento, concluyo que no hay un camino mejor que otro. Creo que lo más recomendable sería que todos pudiésemos probar todas las opciones porque, al fin y al cabo, lo enriquecedor, lo entretenido, es acumular experiencias y sensaciones diferentes.

Y así, al igual que las gráficas económicas, una vida con dientes de sierra es más entretenida de analizar.

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2 Respuestas a Caminando por la vida

  1. […] Cuando entrenas te enfrentas a tus propios miedos, a tu propia capacidad física y mental, a lesiones que has de superar. Te enfrentas a ti mismo. Te esfuerzas o te rindes. […]

  2. […] empresario es circular por una carretera bacheada, llena de socavones. A cada uno le toca recorrer su propia carretera, cada una con sus baches. Pero en todas ellas, hay socavones que pueden provocar averías que te […]

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