Jornada de reflexión.

votar

¿Reflexión?; ¿pero esto lo hace alguien?. ¿Alguien reflexiona seriamente, con responsabilidad y con honestidad su voto?.

Lo dudo, así que voy a escribir cómo reflexiono yo mi voto. Y digo YO en primera persona de singular; digo YO como persona física, no como empresa.

Porque yo voto; yo y no mi empresa. Yo voto, primero por respeto a todos los que dieron su vida porque hoy podamos vivir en democracia (mejorable, pero democracia al fin y al cabo), segundo por hacer uso de mi libertad, y tercero por contribuir a crear playa con mi grano de arena.

Para mí la reflexión no es igual si se trata de unas elecciones locales, autonómicas o nacionales. Porque lo que he de valorar y tomar en consideración no es lo mismo.

En mi jornada de reflexión para las elecciones locales dejo a un lado los amiguismos, las simpatías y las ideologías partidistas, y analizo resultados. Ni siquiera tengo en cuenta quién va en las listas de los partidos. Reflexiono sobre los últimos 4 años de gobierno local y veo qué promesas han cumplido de su programa electoral, veo qué se ha hecho en esos años y cómo se ha hecho. Reflexiono sobre la evolución de la calidad de vida en mi municipio, sobre la inversión en infraestructuras y servicios, sobre cómo se promociona mi municipio fuera de él, sobre la creación de empleo, sobre la innovación y la sostenibilidad, sobre el endeudamiento y, en definitiva, si la ciudad en la que vivo es mejor hoy que hace 4 años.

Poco me importa, o más bien lo dejo en segundo plano, lo que los partidos prometan para el futuro, porque ya sabemos que el papel lo soporta todo y porque lo de “mucho prometer para meter y después de metido nada de lo prometido” es cada vez más una vergonzosa realidad.

Y en función de eso, renuevo confianza o arriesgo apuesta. Lo que tengo claro es que mi voto no se lo lleva quien no ha cumplido mis espectativas, aunque ello me suponga arriesgarme a malo por conocer.

Reflexiono teniendo muy claro que para las elecciones municipales mi alcalde es un vecino en el que deposito mi confianza para que gestione bien mi dinero y mi hábitat. Reflexiono sobre la gestión. Y reflexiono sobre la cercanía de mi alcalde, a su equipo de gobierno… que son todos ellos mis vecinos.

Y toda esta reflexión es la que decide mi voto. Un voto que a veces se va -o no- a quien peor me cae como persona, o a quien nunca me ha contratado, pero un voto de confianza; una confianza que, a veces, se renueva en el equipo de gobierno que esté en ese momento. Mi reflexión podría reducirse en “¿qué y cómo lo has hecho?”, y el resultado en un “te premio o te castigo”. Lógica de la vida.

Pero reflexionemos. Seamos conscientes de la importancia de un simple voto.

 

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